Si hoy pierdes tus datos, ¿mañana puedes seguir trabajando?
Tener copias no garantiza poder recuperarse. Una buena estrategia de backup debe permitir recuperar los datos y volver a trabajar en un tiempo asumible.
Un backup solo demuestra su valor cuando hay que recuperar algo. Saber qué datos protegemos, dónde están las copias y cuánto tardaríamos en volver a trabajar permite saber si realmente estamos preparados para un incidente.
Muchas empresas hacen copias de seguridad. La pregunta es qué ocurriría si mañana tuvieran que utilizarlas.
Un fallo de hardware, un borrado accidental o un incidente de ransomware pueden dejar inaccesible información necesaria para trabajar. En ese momento, saber que «tenemos backup» sirve de poco si nadie tiene claro qué se puede recuperar, cuánto tiempo llevará o hasta qué punto están actualizadas las copias.
Por eso, una estrategia de backup debería empezar por el negocio y no por el sistema de copias.
No toda la información tiene la misma importancia.
Puede haber archivos que admitan una recuperación más lenta y otros datos o sistemas cuya ausencia detenga inmediatamente la actividad. Una aplicación de gestión, determinada documentación técnica o una base de datos pueden ser imprescindibles para que una empresa pueda seguir operando.
Esto obliga a hacerse algunas preguntas bastante concretas.
¿Cuánto tiempo podemos estar sin cada sistema? ¿Cuánta información podemos permitirnos perder? ¿Qué deberíamos recuperar primero?
Las respuestas permiten establecer prioridades y diseñar las copias en función de necesidades reales.
Hay situaciones que encontramos con cierta frecuencia.
Una de ellas es confundir sincronización con backup. Tener archivos sincronizados en otro entorno puede ser útil, pero no necesariamente protege frente a todos los escenarios. Si se elimina o modifica información y ese cambio se replica, recuperar el estado anterior dependerá de las capacidades concretas del servicio.
Otro problema es depender de una única copia o ubicación. Si producción y backup están demasiado vinculados, un mismo incidente puede afectar a ambos.
Y está quizá la cuestión más sencilla de todas: comprobar que las copias funcionan.
Porque una copia que termina correctamente cada noche no garantiza por sí sola que podamos recuperar todo lo necesario cuando llegue el momento.
Hacer copias es solo una parte de la estrategia.
También hay que saber cómo se restaurarán los datos, quién lo hará y en qué orden. Y eso conviene comprobarlo antes de necesitarlo.
Las pruebas periódicas de restauración permiten descubrir problemas que de otra forma permanecerían ocultos: información que no estaba incluida, tiempos de recuperación demasiado largos o dependencias entre sistemas que no se habían tenido en cuenta.
Además, la estrategia tiene que evolucionar. Aparecen nuevas aplicaciones, aumenta el volumen de información y cambian los sistemas críticos. Un esquema de backup diseñado hace años puede seguir ejecutándose correctamente y, sin embargo, haber dejado de responder a las necesidades actuales de la empresa.
El ransomware introduce una dificultad adicional: un atacante puede intentar afectar no solo a los sistemas de producción, sino también a las propias copias.
Por eso es importante que exista una separación adecuada entre ambos entornos y valorar mecanismos adicionales de protección.
Entre ellos están las copias inmutables, diseñadas para impedir que determinada información pueda modificarse o eliminarse durante un periodo establecido. Tu empresa podría seguir operan…
No sustituyen al resto de medidas de ciberseguridad, pero pueden proporcionar un punto de recuperación cuando otros sistemas se han visto comprometidos.
Una empresa puede pasar años sin sufrir una pérdida importante de información. Eso no nos dice demasiado sobre la calidad de sus copias.
Lo que realmente importa es qué ocurriría cuando fueran necesarias.
En SolidKey planteamos el backup como parte de la continuidad del negocio. No basta con comprobar que existe una copia: hay que saber si protege la información adecuada y si permite recuperar la actividad dentro de unos tiempos asumibles.
Porque el objetivo final no es hacer copias.
Es poder seguir trabajando.